1.27.2008

"Maldigo el vocablo amor con toda su porquería"

Muchas fotografías en el metro relataban una historia con poco sentido, como suele hacerlas Cortázar. El texto develaba confusamente esa relación particular de él y ella. La historia sucede en el metro -el subte-. Era poco entendible aún gráficamente, tenía actores conocidos de protagonistas. Una es cantante parece. Qué importa. seguir la instalación de imágenes y textos era complicado. Estación Bellas Artes. Mientras se espera un cualquiera, (que incluso puede reemplazarse por la equis, aunque estas situaciones son y no son comparables a las ecuaciones), es poco lo que se puede inteligir. Él y ella, aunque no queda claro, él la conoce o la ve, no se puede recordar, en el metro a la entrada o salida; y ella también lo ve, entonces no les queda más que hablarse, aunque él la conocía de antes parece, imposible saber, y bueno, el asunto es algo así: se aman, pero sólo si vuelven a encontrarse en el metro (de sabe alguien cuántos millones de personas) estarán juntos, porque en ese mismo momento se dejaran ir. Es así, el destino.

¿Confiarle el amor al destino? se puede ser tan idiota. Y si un día decidiste ir de estúpida (o) por la vida, ya está, da igual, porque finalmente está el metro ese dónde se supone que tienes que volver a encontrarte con quién sea que tengas que encontrarte, para traerte de vuelta a la vida real: tú "quién sea" siguió el transcurso natural de las cosas. El metro se detendrá y saldrás de él y de t
i como nacida por parto prematuro, sólo que no habrá suficiente líquido amniótico que te proteja de la desilusión. Pero que quede claro, el destino si los traerá a ti, y serán parte de tu vida como el recuerdo que siempre fueron.

{ Yo, yo misma, esa que no se vulnera por nada, ¡Yo! habría ido a ti hasta el fin de todo y de nada, podría esperarte siempre, y siempre de siempre no de a veces y quizá, sino de buscarte cada día en el metro, incluso en la traicionera Bellas Artes. Yo, chica tonta, volvería al lugar de nuestro último encuentro guardando esa esperanza que le prohibo guardar a mis amigas, sólo por tratarse de ti, y todos los otros habrían sido nada [son nada], porque habría dejado al tipo guapo y a mi amigo fiel cien veces si fuera necesario, sólo por estar ahí, contigo. O ni siquiera contigo, por simplemente estar cerca. Yo, que no sacaba nada con quererte, vine a descubrirlo tan pronto que ni Violeta podría calmarme el espanto con su canción sensata. Ya no quiero desgarrarme más en palabras, ¿qué sentido tiene? Toda esta masacre y automutilación escrita es por nada. Dejemos ya la ternura, esa que nunca será porno [yo te querría tanto, lo haríamos en mil posiciones] como el blog de una española. Dejemos ya este cuento, que nunca me vino el estilo Rapunzel. }



Y
el final del cuento es siempre insólito. Cortázar y sus finales inesperados. Justo en ese momento siempre llega ese equis que esperas en la estación. Nunca lees el final del cuento. Mejor así.

3 comments:

Fernanda said...

nena sabes que te entiendo ... ja. al leerte no pensé en matías esta vez, ya adivinarás...

que shiiica rayi, deveritas... eso de la vulnerabilidad no nos va, pero ya vez, a veces (no a veces no, en ocasiones lejanas) se hace inevitable...

lo demás lo dejamos para el cosmopolitan kerida

un abrazo rayi!

APOYO MUTUO said...

wena!!!
komo tay???
oie, mil gracias x los saludillos en el blogg

jajajaaj
ah!! y si, markiños todavia sigue por estos lados
xD

ST said...

wenas rayou!

como le va?

ja!

aca un saludo, se vienen buenas nuevas, y nenas buenas!

jo , ... !

ya, otro saludo y nos veremos!